El hombre ya bailaba en las cavernas hace unos 10.000 años a.C.
Y... tal vez antes.
Nunca sabremos, con exactitud, en qué momento alguien alzó los brazos por primera vez, dio un giro, unos leves pasos hacia un lado y hacia otro y... bailó.
Era la danza en su estado más puro; era poder, era magia, era la fuerza que ubicaba al hombre en el origen mismo del mundo.
Era el resultado de una necesidad esencial del individuo, para expresar la rica gama de sentimientos que le daba su ser y su "quehacer".
Era un medio de comunicación divino; el hombre primitivo que vive en la noche de la ignorancia, carente de toda técnica y ciencia, es un ser sensible, que no es capaz de dar una explicación cabal a los fenómenos de la Naturaleza. En este asombro siente la necesidad de danzar para comunicarse con los espíritus y dioses que rigen las dichas fuerzas.
Han pasado tantos siglos desde entonces que a veces la danza ha perdido por el camino la pureza de sus intenciones primeras.
Cuando un niño nace, su comunicación con el entorno es principalmente a través del movimiento. Su cuerpo, nuestro cuerpo, está diseñado para el movimiento. ¿Existe la inmovilidad? ¿Puede un niño estar quieto? ¿Puede a pesar de usar el lenguaje, dejar de utilizar el gesto?
La danza es una expresión externa del espíritu interior y es tan natural e importante para la vida de los hombres como el respirar. Al igual que la respiración nos llena de vitalidad y nos reaviva las energías agotadas.
La danza enlaza los hemisferios cerebrales uniendo lo intuitivo con lo racional, equilibra, sana, despierta, renueva energías, reconforta, nos hace partícipes de la realidad que nos rodea, despierta la creatividad, la capacidad de improvisación, nos socializa, etc...
El niño aprende a través de la danza el respeto a los demás (compañerismo, solidaridad, tolerancia, comprensión...) y a sí mismo (como instrumento que hay que cuidar y mimar), aprende a situarse en el espacio y en el tiempo y desarrolla valores tan importantes para su futuro como el esfuerzo, la confianza, la exigencia personal, la disciplina, etc...
La danza es una actividad compleja que pone al máximo rendimiento las facultades físicas, sensoriales, intelectuales, afectivas y espirituales del niño.
Es un proceso educativo en el que se busca la formación del ser en todo su conjunto y esencia, no se trata de un simple aprendizaje, es... mucho más.
Este primer libro recomendado, está estructurado en dos partes bien diferenciadas, una destinada a los niños y otra a los adultos.
La primera parte está dedicada a la lectura infantil y está escrita con un lenguaje claro y sencillo que llega al niño y que le ayuda a situarse en la realidad natural del mundo y en su propia realidad como individuo y ser único y especial.
Es un libro que cualquier niño estudiante de danza debería, no sólo leer, sino tener en su mesilla de noche, para reflexionar todos los días sobre unas pocas líneas.
A veces unas pocas palabras encierran una gran verdad que es necesario meditar, sopesar y asimilar.
Es un libro que le enseña a sentir la danza como algo que hay que
vivir y no sólo
hacer.
La segunda parte invita a los adultos, padres y educadores, a reflexionar sobre la posibilidad de integrar la danza en la formación general del niño.
Si la danza sólo aporta beneficios, ¿por qué no incluirla como una parte más en la formación de todos nuestros niños?
La danza no debe verse como una actividad elitista destinada a unos pocos, la danza debe llegar a todos los niños y debe conquistar el corazón de nuestros pequeños como una forma más de expresión e integración ante la vida.
El libro nos hace reflexionar sobre las mismas cuestiones que se exponen en la primera parte, pero desde otro punto de vista. Si hemos sentido la danza en nosotros, si hemos sentido su fuerza y su poder, ¿por qué hemos abandonado su esencia y la hemos reducido a simples combinaciones técnicas de pasos?
En el arte se da un fenómeno que dice que
"la suma de todos los elementos que configuran la DANZA da como resultado ALGO MÁS que no está en los elementos por separado". Ese "algo más" es la expresión interior de cada uno que consigue aflorar y ponerse en contacto con nuestros semejantes, es... la empatía de la danza.
A pesar de lo beneficioso que tiene el arte de bailar, la danza sigue siendo la gran olvidada.
Este libro invita a reflexionar...